Facturas comerciales negociables en bolsa
En esta guía
Una factura comercial negociable es una factura que una empresa emite por una venta y que puede venderse en la bolsa antes de que el comprador la pague. Para quien la compra, es una forma de adelantarle dinero a la empresa vendedora y luego cobrar al comprador, con una venta concreta detrás. Tiene reglas estrictas y riesgos propios, así que no conviene tomarlo como una opción simple.
Qué la hace negociable
La Codificación de resoluciones del Libro II del Mercado de Valores establece que estas facturas son valores de inscripción genérica. Eso significa que su inscripción en el Catastro Público del Mercado de Valores es automática, sin necesidad de prospecto ni de aprobación previa de cada emisión.
Para poder negociarse, la factura debe cumplir requisitos. El principal es que sea consecuencia de una compra venta de bienes corporales, es decir, de bienes físicos, y que el comprador la acepte de manera expresa. La casa de valores debe verificar que esa aceptación venga de quien tiene poder para darla.
La Bolsa de Valores de Quito ubica estas facturas dentro de los valores genéricos, junto con las herramientas de renta fija y renta variable que usan las empresas para financiarse.
Quiénes intervienen
Hay tres roles que conviene distinguir:
- Emisor: la empresa que vendió los bienes y emite la factura.
- Aceptante: el comprador, que acepta pagar la factura en el plazo pactado.
- Inversionista: quien compra la factura en el mercado y espera recibir el pago del aceptante.
Tu cobro depende sobre todo de que el aceptante pague. Si el comprador no paga, la factura pierde valor.
Plazo y valor a negociar
El plazo de pago de la factura no puede superar 180 días desde su emisión. Ese límite viene de la Codificación y define la vida máxima del instrumento.
El valor que se negocia en bolsa es el valor nominal menos las retenciones de impuestos y cualquier abono que ya se haya hecho. Es decir, lo que se negocia no es necesariamente el total de la factura.
Un ejemplo en palabras
Imagina una empresa que vende maquinaria a otra empresa y emite una factura con pago a 90 días. La empresa vendedora quiere liquidez antes de esos 90 días y pone la factura en la bolsa, a través de una casa de valores. Un inversionista la compra y espera recibir el pago del comprador en la fecha acordada.
Si el comprador paga a tiempo, el inversionista recibe el valor de la factura según lo pactado. Si el comprador se atrasa o no paga, el inversionista puede perder parte o todo lo invertido. Nada de eso cambia porque la factura esté en bolsa.
Las prohibiciones principales
La Codificación prohíbe negociar la factura cuando existe vinculación entre tres pares de personas:
- El emisor y el aceptante.
- El emisor y el inversionista.
- El aceptante y el inversionista.
Por vinculación se entiende una relación de propiedad, gestión o control, o una relación por presunción o por grupo económico. Las casas de valores deben verificarla y, para la vinculación por presunción o por grupo económico, pedirte una declaración juramentada de que no existe ese vínculo.
Además, no se admiten a negociación las facturas cuyo aceptante haya tenido retrasos de pago o incumplimientos en otras facturas negociadas en bolsa, ni las de un aceptante que esté en concurso preventivo, intervención o disolución.
Quién puede ser aceptante
Solo se admiten facturas cuyo aceptante cumpla uno de estos requisitos: ser emisor inscrito en el Catastro Público del Mercado de Valores; o ser una compañía que no esté inscrita, pero que tenga al menos tres años de operación ininterrumpida y ventas del último ejercicio no inferiores al 50 % del techo de ventas de su segmento; o, si está bajo control de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, mostrar indicadores de liquidez, solvencia y rentabilidad que indiquen capacidad razonable de pago.
Las casas de valores deben verificar estos parámetros antes de que se firme la orden de negociación.
Cómo se pierde dinero
Hay tres formas principales de perder con una factura comercial negociable:
- El aceptante no paga. Es el riesgo central, y la ley no te da una garantía equivalente a un depósito.
- La operación comercial no fue real. Si la venta que respalda la factura no se concretó, la factura pierde sentido. La verificación de la casa es importante, pero no elimina el riesgo.
- Hay un vínculo oculto. Si el emisor, el aceptante o el inversionista están vinculados, la factura no debió negociarse. La verificación de la casa reduce ese riesgo, pero no lo elimina.
A eso se suma la liquidez: si quieres vender antes del vencimiento, puede que no encuentres comprador rápido o que debas aceptar un precio menor.
Por qué no tiene calificación de riesgo
La Codificación indica que las facturas comerciales negociables no son susceptibles de calificación de riesgo. Si la comparas con las obligaciones o el papel comercial, revisa en sus guías cómo funciona la calificación en esos casos.
En la práctica, el análisis recae más en el comprador de la factura y en la verificación de la casa de valores. Antes de invertir, pregunta quién es el aceptante, qué historial de pagos tiene y cuál es el plazo exacto.
Más a fondo
La Codificación contiene otras reglas técnicas que conviene conocer si piensas en este instrumento:
- Mercado de negociación. Las facturas pueden transarse en el mercado bursátil, incluido el Registro Especial Bursátil, un segmento permanente del mercado.
- Verificación de firmas. Antes de negociar, la casa de valores debe verificar que las firmas del emisor y del aceptante correspondan a sus representantes legales, y que el comprador haya aceptado la factura conforme al Código de Comercio.
- Información previa al mercado. La casa de valores que coloca la oferta debe informar al mercado, antes de la negociación, sobre la forma en que se aplica el artículo 88 del Código de Comercio.
- Declaración de vinculación. Las casas de valores deben pedir a sus comitentes una declaración juramentada de que no mantienen vínculos prohibidos cuando la vinculación sea por presunción o por grupo económico.
- Información del emisor. Para inscribirse, el emisor debe presentar, entre otros documentos, su RUC con al menos un año de antigüedad, sus fichas registrales, el historial de ventas de sus aceptantes y la recuperación de su cartera.
La Codificación que citamos tiene como última modificación indicada el 11 de febrero de 2021. Puede haber reformas posteriores, así que revisa la versión vigente antes de invertir.
Para ver instrumentos parecidos, revisa papel comercial en Ecuador y obligaciones corporativas en Ecuador. Si quieres ordenar los riesgos antes de decidir, consulta tipos de riesgo al invertir.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una factura comercial negociable?
Es una factura que una empresa emite por la venta de bienes corporales y que, cumpliendo las reglas de la Codificación de resoluciones, puede negociarse en la bolsa.
¿Cuál es el plazo máximo de pago?
La Codificación establece que el plazo de pago no puede exceder 180 días a partir de la fecha de emisión de la factura.
¿Las facturas comerciales negociables tienen calificación de riesgo?
No. La Codificación dice expresamente que no son susceptibles de calificación de riesgo. Eso significa que no tienen una evaluación independiente que puedas consultar.
¿Tienen seguro de COSEDE?
No. COSEDE cubre depósitos en bancos y cooperativas. Una factura negociable es una deuda de un comprador, y puede no pagarse.
Fuentes
- Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera: Codificación de resoluciones, Libro II Mercado de Valores, valores de inscripción genérica y facturas comerciales negociables (última modificación indicada: 11 de febrero de 2021)
- Bolsa de Valores de Quito: cómo financiarse, herramientas del mercado de valores (consultado el 18 de octubre de 2026)
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