Burbujas financieras: qué son, ejemplos y señales

Actualizado el · 5 min · Redacción Toro Andino

En esta guía
  1. De dónde viene el término
  2. Cómo se forma
  3. Ejemplo 1: la bolsa de EE. UU. en 1929
  4. Ejemplo 2: acciones y vivienda en EE. UU.
  5. ¿Se puede saber antes?
  6. Señales de euforia
  7. Cómo puedes perder dinero con una burbuja
  8. Cómo reducir el riesgo
  9. Más a fondo

Una burbuja financiera es un precio que sube por encima de lo que justifican los fundamentos del activo, es decir, de lo que el dueño podría recibir en el futuro. Según la Reserva Federal de San Francisco, los economistas usan este término cuando el precio se separa de esos fundamentos. Lo difícil es saberlo mientras ocurre.

De dónde viene el término

La palabra “burbuja” se usó por primera vez en Inglaterra en 1720, tras el auge y la caída de las acciones de la Compañía de los Mares del Sur. Según la Fed de San Francisco, ese auge trajo mucho entusiasmo público y una proliferación de empresas dudosas que querían vender acciones.

Una de ellas se anunciaba como una compañía para llevar a cabo una empresa de gran provecho, sin que nadie supiera cuál era. El gobierno británico respondió en 1720 con la llamada “Bubble Act”, una ley para frenar esas emisiones fraudulentas. Según la misma fuente, las burbujas históricas suelen coincidir con fraudes y escándalos, y luego llega más regulación.

Cómo se forma

La Fed de San Francisco describe un mecanismo de retroalimentación. Si los precios suben, el éxito de algunos inversores atrae la atención pública. Entran nuevos inversores, a veces menos experimentados, y empujan los precios aún más arriba.

Mientras tanto, la subida genera la expectativa de que seguirá. Los inversores proyectan hacia el futuro lo que pasó recientemente, y justifican precios altos con argumentos de “nueva era” que dejan de lado las medidas tradicionales de valor. El problema es que la burbuja lleva dentro el germen de su caída: cuando los precios bajan, el pesimismo puede hacer salir a más inversores.

Ejemplo 1: la bolsa de EE. UU. en 1929

Según Federal Reserve History, el Dow Jones subió de 63 en agosto de 1921 a 381 en septiembre de 1929. Gran parte de esa subida se financió con crédito. Según la misma fuente, era habitual comprar acciones pagando cerca de 10 % del precio y pedir prestado el resto.

El 28 de octubre de 1929, el Dow cayó casi 13 %, y al día siguiente casi 12 %. Para mediados de noviembre había perdido casi la mitad de su valor. En 1932 cerró 89 % por debajo de su máximo, y no volvió a su nivel de 1929 hasta noviembre de 1954.

Este ejemplo muestra el papel del crédito. Cuando los precios subían, prestar para comprar parecía seguro. Cuando bajaron, las deudas siguieron ahí.

Ejemplo 2: acciones y vivienda en EE. UU.

La Fed de San Francisco menciona dos episodios más recientes que se han descrito como burbujas: la fuerte subida de las acciones en EE. UU. a fines de los años noventa y la de los precios de la vivienda a comienzos de los años 2000. Este segundo caso conecta con la crisis de 2008, que muestra cómo una caída de precios puede convertirse en una crisis financiera.

¿Se puede saber antes?

La respuesta corta es: muy difícil. Según Federal Reserve History, después de la crisis de 2008 los economistas volvieron a discutir si los bancos centrales pueden y deben frenar las burbujas. La misma fuente resume una lección de 1929: detectar y desinflar una burbuja es difícil, y usar la política monetaria para contener la euforia puede tener efectos no deseados.

El comunicado del Premio Nobel de Economía de 2013 aporta otra pieza. Según el comunicado, los precios de acciones y bonos son muy difíciles de predecir en días o semanas. Robert Shiller encontró que la relación entre precio y dividendos tiende a bajar cuando está alta, y a subir cuando está baja. Eso describe patrones pasados, y no permite decir hoy si un activo está en burbuja.

En 1929, la Fed de la época también debatió cómo actuar frente al auge. Según Federal Reserve History, la Junta quería frenar la especulación con medidas directas, y el banco de Nueva York prefería subir la tasa de descuento, es decir, el interés que la Fed cobraba a los bancos por prestarles. Según la misma fuente, la subida de tasas tuvo consecuencias no previstas.

Señales de euforia

Ninguna señal, por sí sola, prueba que haya una burbuja. Pero algunas combinaciones merecen atención:

  • Precios que suben muy rápido durante un periodo largo.
  • Nuevos inversores que entran porque otros ganaron, no porque entiendan el activo.
  • Teorías de “nueva era” que dicen que las medidas tradicionales de valor ya no importan.
  • Compras con deuda, o con dinero que necesitas para vivir.
  • Promesas de rendimientos altos y rápidos, sobre todo cuando vienen de redes o grupos de chat.

La guía sobre sesgos psicológicos del inversor explica por qué estas señales engañan tanto.

Cómo puedes perder dinero con una burbuja

Estos son los riesgos más comunes:

  • Comprar por miedo a quedarte fuera. Entrar cuando todos hablan del activo puede dejarte comprando cerca del máximo.
  • Apalancarte. Pedir prestado amplifica las pérdidas cuando el precio baja. Supón que pones US$ 10 propios y pides prestados US$ 90 para comprar un activo de US$ 100. Si el activo baja a US$ 80, perdiste US$ 20: tu dinero propio desaparece y, aunque vendas, aún te faltan US$ 10 para pagar el préstamo. Este ejemplo es hipotético.
  • Creer que esta vez es distinto. Las teorías de “nueva era” sirven para justificar precios altos, pero no cambian lo que vale el activo.
  • Caer en esquemas que prometen rendimientos rápidos. La guía sobre estafas de inversión describe las señales de alarma.

Cómo reducir el riesgo

Una burbuja no se puede evitar con certeza, pero sí puedes reducir su impacto. Diversifica para que ningún activo domine tu cartera. No pidas prestado para invertir. Y desconfía de cualquier oferta que prometa ganancias seguras o rápidas.

Si tienes dudas sobre tu caso, consulta con un profesional antes de decidir. Ningún ejemplo histórico te dice qué hacer con tu dinero hoy.

Más a fondo

La Fed de San Francisco señala que los precios de las acciones muestran una “volatilidad excesiva”: se mueven mucho más que los dividendos que reciben los accionistas. Según esa fuente, los modelos de burbuja ayudan a explicar esa diferencia, porque permiten que los precios se separen de los fundamentos durante periodos largos.

Hay también modelos de burbuja “racional”, en los que los inversores saben que el precio supera el valor fundamental, pero compran igual porque esperan subidas aún mayores. Según la misma fuente, esos modelos exigen condiciones teóricas muy estrictas, y los economistas discuten si se cumplen. Por eso siguen discutiendo cómo explicar las burbujas.

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Solo la variación del precio de cierre mensual: no incluye dividendos, comisiones, impuestos ni el tipo de cambio. Lo que pasó antes no garantiza lo que pasará después.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es una burbuja financiera?

Según la Fed de San Francisco, es un precio que sube por encima del nivel que justifican los flujos de dinero futuros que el activo puede generar. El término se usó por primera vez en Inglaterra en 1720.

¿Se puede saber que hay una burbuja antes de que estalle?

Es muy difícil. Según la Fed, detectar y desinflar burbujas es complicado, y según el comunicado del Nobel de 2013, los precios son muy difíciles de predecir en el corto plazo.

¿Qué señales de euforia debo vigilar?

Precios que suben muy rápido, nuevos inversores que entran por la subida, teorías de 'nueva era' que justifican precios altos, y compras con deuda. Ninguna señal, por sí sola, prueba que haya una burbuja.

Fuentes

Toro Andino es un sitio educativo. Nada de lo que publicamos es una recomendación de inversión. Invertir conlleva riesgo de pérdida, incluso de todo el capital.

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