Sesgos psicológicos que te hacen perder dinero

Actualizado el · 5 min · Redacción Toro Andino

En esta guía
  1. Exceso de confianza
  2. Ilusión de control
  3. Sesgo de confirmación
  4. Anclaje
  5. Autoridad, efecto halo y prueba social
  6. Reglas simples para decidir con menos emoción
  7. Más a fondo

Los sesgos psicológicos son atajos mentales que el cerebro usa para decidir sin pensar cada detalle. Nos ayudan en la vida diaria, pero en la inversión pueden costar dinero: hacen que compremos por moda, que vendamos por miedo o que sigamos una idea aunque los datos la contradigan. Ninguna persona está libre de ellos.

Los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky estudiaron estos atajos, a los que se llama heurísticos. Según la CNMV, el regulador del mercado de valores de España, son rápidos, automáticos e intuitivos, y por eso es útil conocer los más comunes antes de poner dinero en juego.

Exceso de confianza

Es la tendencia a creer que sabes más de lo que sabes. Quien tiene exceso de confianza sobreestima sus conocimientos y su experiencia, y tiende a pensar que la probabilidad de que una inversión salga mal es menor de lo que realmente es. También suele subestimar los riesgos y sobreestimar las ganancias.

Cómo se nota: dices “esta vez sí lo veo claro” sin haber revisado los riesgos. La CNMV recomienda conocerte como inversor: pregúntate si el riesgo que vas a asumir es compatible con tu situación financiera y con tu disposición a aceptar pérdidas si llegan.

Ilusión de control

Este sesgo hace que creas que puedes influir en algo que en realidad no controlas, como los vaivenes del mercado. Por esa razón, muchas personas asumen más riesgo del adecuado, convencidas de que sus análisis les permiten anticiparse.

Su efecto más visible es operar en exceso. Hoy es relativamente fácil hacer operaciones especulativas, y la CNMV advierte que el intento de “ganar al mercado” con muchas compras y ventas suele tener un riesgo muy alto.

Supón que compras US$ 500 de una acción un lunes y la vendes el viernes porque cayó un poco. Si repites ese patrón cada semana, pagas comisiones y tomas decisiones con la emoción del momento. La pregunta útil no es “qué va a hacer el precio”, sino “por qué compré y qué pasaría si me equivoco”.

Sesgo de confirmación

Consiste en interpretar la información que recibes, o buscar información nueva, para confirmar lo que ya pensabas. Quien lo sufre busca opiniones que le den la razón y evita las críticas. El resultado es una decisión peor informada.

La CNMV propone hacer lo contrario: buscar, pedir y leer de forma crítica la información oficial de tu entidad, con tiempo suficiente antes de decidir. Si solo lees a quienes piensan como tú, tu visión se vuelve más estrecha.

Anclaje

El anclaje es dar más peso a la primera información que recibes, aunque después llegue otra que la contradice. Ese primer dato se convierte en un ancla difícil de soltar.

En la inversión aparece de dos formas. La primera: ver primero la rentabilidad de un producto y dejar de lado los riesgos. La segunda: tomar como referencia el precio que una acción tuvo en el pasado, aunque el contexto haya cambiado. Un precio de compra antiguo no dice nada sobre el valor actual de un activo.

Autoridad, efecto halo y prueba social

El sesgo de autoridad consiste en dar demasiado valor a una opinión solo porque viene de alguien importante o cercano. Un familiar o un amigo que recomienda una inversión no debe ser motivo para comprarla sin análisis. Tampoco considera tu perfil de riesgo.

El efecto halo es juzgar una inversión por una sola cualidad, como la popularidad de quien la vende o un buen resultado puntual de la empresa, sin revisar si encaja con tus objetivos.

La prueba social es imitar lo que hacen otros porque crees que es lo correcto. Aparece con más fuerza cuando no sabes qué hacer. En grupos de mensajería, redes sociales o conversaciones, es común ver recomendaciones de acciones o criptomonedas que suben de moda. Seguirlas sin análisis puede llevarte a invertir en algo que no te conviene solo porque otros lo hacen.

La CNMV aconseja evitar las modas y los “gurús de turno”, y no decidir por rumores o confidencias. Lo sensato es buscar asesoría profesional y revisar cuáles son tus responsabilidades y tu libertad de decidir.

Reglas simples para decidir con menos emoción

  • Escribe tu plan antes de comprar. Anota el objetivo, el plazo y el monto que estás dispuesto a perder.
  • Revisa tus decisiones con calma. Espera un par de días antes de cambiar una inversión por una noticia.
  • Busca la opinión contraria. Si una idea te parece muy clara, pide a alguien que te diga por qué podría fallar.
  • No mires el precio todos los días. Según la CNMV, los mercados suben y bajan, y conviene mantener el rumbo según tus plazos.
  • Consulta antes de decidir. Un profesional puede ayudarte a ver lo que tu propia emoción oculta.

La guía sobre errores del inversor principiante reúne otros fallos comunes, y la guía sobre volatilidad explica por qué los precios se mueven tanto en el corto plazo.

Más a fondo

La CNMV describe otros tres sesgos que pesan sobre todo en quien invierte a largo plazo.

El descuento hiperbólico es preferir una recompensa pequeña e inmediata frente a una mayor pero lejana. Puede llevarte a deshacer una inversión pensada para varios años solo porque el mercado se ve atractivo en ese momento o aparece un producto que promete más. Esa decisión suele traer costos y riesgos que no habías previsto.

La aversión a las pérdidas es sentir el miedo a perder con más fuerza que el deseo de ganar algo de igual valor. Puede llevarte a mantener una inversión sin perspectivas, con tal de no aceptar una pérdida, hasta perderlo todo. Este sesgo se relaciona con la miopía: mirar tu cartera con tanta frecuencia que reaccionas a cada noticia de corto plazo y pierdes de vista tu objetivo.

Frente a estos sesgos, la CNMV recomienda mantener una mezcla de inversiones con distintos plazos, para atender necesidades que surgen en momentos diferentes. La inversión a largo plazo funciona mejor cuando tu plan se diseñó antes de que llegara el miedo o la euforia.

Si una decisión grande te pesa o sientes presión para actuar ya, consulta con un profesional de finanzas personales antes de moverte.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un sesgo psicológico en la inversión?

Es un atajo mental que el cerebro usa de forma automática al decidir. Según la CNMV, nadie está exento de ellos.

¿Qué es el sesgo de confirmación?

Es buscar o interpretar información de forma que confirme lo que ya piensas, en lugar de considerar opiniones críticas.

¿Cómo se evitan los sesgos al invertir?

Conociendo tu perfil de riesgo, evitando operar de más, buscando información crítica y consultando a un profesional, según la CNMV.

Fuentes

Toro Andino es un sitio educativo. Nada de lo que publicamos es una recomendación de inversión. Invertir conlleva riesgo de pérdida, incluso de todo el capital.

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