Qué es el EBITDA y cómo se calcula

Actualizado el · 6 min · Redacción Toro Andino

En esta guía
  1. Qué incluye cada letra
  2. Cómo se calcula
  3. Por qué se suman la depreciación y la amortización
  4. Para qué se usa
  5. Qué diferencia hay con la utilidad operativa y la neta
  6. Por qué el EBITDA no es el flujo de caja
  7. El EBITDA ajustado y por qué desconfiar
  8. Cómo se pierde dinero con el EBITDA
  9. Cómo se ve desde Bolivia y Ecuador
  10. Más a fondo

El EBITDA es la utilidad de una empresa antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Sus siglas vienen del inglés: earnings before interest, taxes, depreciation and amortization. Sirve para ver cuánto genera la operación del negocio sin contar cómo se financia, cuánto paga de impuestos ni cuánto desgasta sus activos con el tiempo. Pero no es una medida oficial de utilidad y no reemplaza al flujo de caja.

Para entender de dónde sale, conviene tener claro el estado de resultados, porque el EBITDA se construye a partir de sus líneas.

Qué incluye cada letra

  • E (earnings). Significa utilidad. Según la SEC, en este contexto es la utilidad neta tal como aparece en el estado de resultados bajo las normas contables.
  • B e I (before interest). Significa antes de intereses, y se refiere a los intereses que la empresa paga por su deuda. Se excluyen para medir la operación sin importar cuánta deuda tenga.
  • T (taxes). Son los impuestos sobre la utilidad. Se excluyen para comparar empresas que pagan impuestos de forma distinta.
  • D (depreciation) y A (amortization). Son los gastos que reparten en el tiempo el costo de activos como maquinaria, equipos o marcas. Se explican con detalle más abajo.

Cómo se calcula

Según Damodaran, el EBITDA se estima sumando la depreciación y la amortización a la utilidad operativa, que también se llama EBIT (earnings before interest and taxes).

Otro camino es partir de la utilidad neta, como indica la SEC, y sumar los impuestos, los intereses y la depreciación y la amortización. Los dos caminos coinciden cuando la empresa no tiene otros ingresos o gastos fuera de la operación; si los tiene, el resultado puede variar un poco.

Supón una empresa con utilidad neta de US$ 10 millones, impuestos de US$ 2 millones, intereses de US$ 3 millones y depreciación y amortización de US$ 5 millones. Su EBITDA sería de US$ 20 millones (10 más 2, más 3, más 5). Es un ejemplo con cifras inventadas.

Por qué se suman la depreciación y la amortización

La depreciación y la amortización son gastos contables. No implican que la empresa haya pagado dinero ese período, sino que reparte el costo de un activo a lo largo de los años en que lo usa. La SEC explica que el costo de un activo como una máquina se distribuye entre los períodos en que se usa.

Como ese gasto no es una salida de efectivo en el momento, el EBITDA lo devuelve a la cuenta. Así se obtiene una medida de la operación antes de ese reparto contable.

Para qué se usa

El EBITDA se usa sobre todo para comparar el resultado operativo de empresas distintas. Al excluir intereses, impuestos y depreciación, elimina diferencias que vienen de cómo cada empresa se financia, de qué impuestos paga o de cuántos activos viejos o nuevos tiene.

Esa comparación tiene sentido entre empresas parecidas del mismo sector. Un EBITDA alto en una empresa con mucha maquinaria no se compara igual que en una empresa de servicios.

Damodaran usa una relación relacionada: el valor de la empresa dividido entre el EBITDA. El valor de la empresa suma el valor de mercado del patrimonio y el de la deuda, y resta la caja. No hay múltiplos de referencia que sirvan para todos los sectores, así que cualquier cifra que veas debe leerse con cuidado.

Qué diferencia hay con la utilidad operativa y la neta

Hay tres números que suelen confundirse:

MedidaQué descuentaQué muestra
Utilidad operativa (EBIT)Costos y gastos de operación, depreciación incluidaResultado del negocio antes de intereses e impuestos
EBITDALo mismo que el EBIT, sin depreciación ni amortizaciónResultado operativo antes de ese reparto contable
Utilidad netaTodos los gastos, incluidos intereses e impuestosLo que la empresa ganó al final del período

La SEC advierte que la utilidad operativa no es la medida más directamente comparable con el EBITDA, porque el EBITDA ajusta partidas que no están en la utilidad operativa. Por eso, cuando una empresa presenta el EBITDA como medida de desempeño, debe conciliarlo con la utilidad neta.

Por qué el EBITDA no es el flujo de caja

Este es el error más frecuente. Un EBITDA alto no significa que la empresa tenga mucho efectivo disponible.

El EBITDA no descuenta:

  • las inversiones que la empresa hace en activos, como nuevas máquinas o tiendas;
  • los impuestos que realmente paga;
  • los intereses que debe pagar a sus acreedores;
  • los cambios en el capital de trabajo, es decir, el dinero que se va en inventarios o en cuentas por cobrar.

Por eso el flujo de caja dice algo distinto. Muestra cuánto efectivo entró y salió de verdad. Una empresa puede tener un EBITDA positivo y, aun así, quedarse sin caja si invierte mucho, si debe pagar intereses altos o si sus clientes tardan en pagar.

El EBITDA ajustado y por qué desconfiar

Muchas empresas presentan un “EBITDA ajustado”, que excluye otras partidas que la propia empresa considera especiales. La SEC establece que una medida calculada de forma distinta no debe llamarse EBITDA, y que su título debe diferenciarse, por ejemplo con la palabra “ajustado”.

Eso no significa que el ajuste sea incorrecto, pero sí que la cifra depende de qué decide excluir la empresa. Antes de confiar en un EBITDA ajustado, pregunta qué partidas se quitaron y si se repiten cada año. Si los “gastos especiales” aparecen todos los años, el ajuste pierde sentido.

Cómo se pierde dinero con el EBITDA

El riesgo principal es creer que un EBITDA alto asegura que la empresa pueda pagar sus deudas o sus dividendos. No es así: el EBITDA no mide el efectivo disponible después de intereses, impuestos e inversiones.

Una empresa con EBITDA alto y deuda muy grande puede tener dificultades para pagar. Y como el EBITDA no es una medida oficial bajo las normas contables, cada empresa puede calcularlo de forma distinta.

Cómo se ve desde Bolivia y Ecuador

Los informes de empresas de Estados Unidos están en dólares, y el EBITDA suele aparecer en los comentarios de analistas y en la prensa financiera. Si analizas informes de empresas locales, revisa cómo definen su propia medida, porque puede calcularse de forma distinta.

Más a fondo

Conciliación con la utilidad neta. Cuando una empresa presenta el EBITDA, la SEC le pide mostrar cómo llega a la utilidad neta, con cada partida que se suma o se resta. Esa conciliación es la forma más directa de verificar la cifra. Si la empresa no la muestra, la medida pierde mucho valor.

EBITDA por acción. La SEC indica que estas medidas no deben presentarse por acción. Si ves un EBITDA por acción, es una señal para revisar cómo la empresa presenta sus cifras.

Cuándo el EBITDA ayuda. Es útil para comparar la operación de empresas con distinta deuda o distinta carga de impuestos, siempre que se mire junto con el flujo de caja, el nivel de deuda y la utilidad neta.

Recuerda que cualquier empresa puede tener un EBITDA alto y aun así perder valor en bolsa. Antes de tomar decisiones con tu dinero, consulta con un profesional financiero.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa EBITDA?

Son las siglas de earnings before interest, taxes, depreciation and amortization: utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización.

¿El EBITDA es el flujo de caja de la empresa?

No. El EBITDA no descuenta inversiones en activos, impuestos, intereses ni cambios en el capital de trabajo, así que puede ser muy distinto del efectivo que genera la empresa.

¿Qué es el EBITDA ajustado?

Es una medida calculada por la empresa con ajustes propios. Según la SEC, si se calcula de forma distinta debe llamarse así y no EBITDA, y hay que tener cuidado al compararla.

Fuentes

Toro Andino es un sitio educativo. Nada de lo que publicamos es una recomendación de inversión. Invertir conlleva riesgo de pérdida, incluso de todo el capital.

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